lunes, 1 de marzo de 2010

Usted no califica para un préstamo, doctor

Brave Tihimbase no es el ejemplo del típico microempresario. Graduado en medicina, Brave es dueño de dos clínicas de salud. Desde su tiempo estudiantil en la universidad, Brave siempre quiso tener su propio consultorio el cual abrió en un cuarto tras graduarse en 2005. “Cuando eres tu propio jefe, puedes trabajar más horas y así tener mayor ingreso”. Luego de unos años, Brave expandió su consultorio hasta convertirlo en una clínica de salud que ofrece servicios de sondeos de ultrasonido, laboratorio, medicina clínica, prueba de VIH/SIDA.

Todo este desarrollo ha sido en muy corto tiempo, como el número de microcréditos que ha recibido. Cinco en total. Todos ellos por cinco millones de UGX y repagados antes del plazo previsto. Con su último crédito compró una silla para el consultorio dental y contrató a dos dentistas.

La clínica ahora emplea a 10 personas entre personal médico (8) y de apoyo (2), aparte de Brave quien tiene un rol gerencial aparte de sus consultas diarias. A pesar del éxito de su negocio, Brave no califica para recibir un préstamo de un banco convencional. “Mi clínica es vista como una caridad porque si una persona vienen nosotros no dejamos de atenderle o le dejamos morir por no tener dinero”. Otras veces los pacientes pagan sus consultas y medicinas por partes. Y esto es visto como riesgo para un banco. Así, si no fuera por el microcrédito, Brave no hubiera podido desarrollar su negocio y hubiera tenido el riesgo de no tener suficiente ingreso.

Esta es una nueva lección en este viaje. Gracias al ejemplo de Brave sé que las microfinanzas sirven a diferentes grupos pero siempre con miras a combatir la pobreza: ya sea empoderando a las personas para salir de ellas, o si no contribuyendo a que no caigan en ella.

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